El también catedrático de enseñanza secundaria abogó por una
implicación directa de los hombres en una lectura crítica sobre las
formas de aprender a ser hombres, y añadió que algunas sociedades
democráticas como la española están empezando a cambiar, de tal forma
que el rol masculino está dejando de lado su papel autoritario y
opresivo para construir un nuevo modelo de convivencia con las mujeres.
Esa es la base de la nueva masculinidad, objeto de este curso.
El autor de libros como ¿Iguales o diferentes? o Cómo enseñar a hacer
cosas con las palabras, consideró que los hombres deben despojarse de
muchos prejuicios, es decir, “dejar de ser muy hombres para ser más
humanos”, informa la Universidad de Verano de Adeje.
Para el catedrático de Filología Hispánica de enseñanza secundaria, la
feminidad no es sólo el efecto del azar, “sino del aprendizaje eficaz
durante toda una vida”. Lo mismo sucede con la masculinidad, ya que, a
su entender, no se nace hombre, sino que la identidad masculina se va
construyendo paso a paso, sostuvo.
En su opinión, somos hombres y mujeres de forma diferente porque así lo
hemos aprendido, y no simplemente por el sexo que nos ha tocado. “No
sólo existe la diferencia sexual, sino también la cultural, la social,
la de la raza o la de la edad”. Sin negar la importancia de la
condición sexual, “todo lo que es cultural se puede modificar”,
sentenció.
Lomas afirmó que para ser feminista hay que ser mujer, en el sentido de
que hace falta sentir la presión y las experiencias de las que han sido
objeto las mujeres, por el mero hecho de serlo, aunque sostuvo que en
su condición de hombre sí puede acercarse y comprender el feminismo.
El asesor agregó que la igualdad entre hombres y mujeres no debe
basarse en la repetición de conductas inadecuadas por parte de las
segundas en imitación de los primeros, especialmente cuando se trata de
comportamientos temerarios como la conducción a más velocidad de la
permitida o el famoso ´botellón´, inicialmente muy masculino.
Para el experto, sí se ha producido un acercamiento de derechos y
deberes de las mujeres al mundo de los hombres: ellas ya están en la
política, lideran el mundo académico, participan de la dirección de
algunas empresas… No se da, sin embargo, una evolución desde el otro
lado: “Los hombres siguen donde siempre han estado, no se han movido”,
puntualizó.
LA REVOLUCIÓN PACÍFICA DEL FEMINISMO
Para el experto en cuestiones de género, “el feminismo ha sido la única
revolución pacífica de la historia de la humanidad”. Este movimiento
introdujo la subversión en muchos ámbitos de la vida, al afirmar que lo
que sucede en la vida privada también tiene un componente político.
El asesor dijo que “la oleada feminista ha supuesto una mayor
conciencia, generó una mayor presión en lo masculino e hizo que los
hombres se pensaran por primera vez como hombres”.
La nueva masculinidad la constituyen hombres –entre los que se incluyó-
que se indignan por la violencia machista. Para Carlos Lomas, otro
mundo es posible, pero contando con la participación de los hombres.
Añadió que resulta triste certificar que en algunos contextos
académicos y feministas esta nueva forma de entender el rol masculino
no sea siempre bien vista. “Es un error estratégico”, declaró tajante.
Agregó que no es cierto que estemos peor que antes, ni tampoco que
gocemos de una situación igualitaria. Con todo, las cosas están
cambiando rápido.
“Cada vez son más los contextos en los que se rompe con las situaciones
dadas y, de hecho, ahora se producen relaciones más equilibradas,
porque las conductas típicamente machistas ya no gozan del prestigio de
hace 20 o 30 años”, apuntó el conferenciante de la Universidad de
Verano de Adeje.
MODELOS DE LA MASCULINIDAD
El diálogo entre hombres y mujeres debe ser intercultural, puesto que
viene determinado por formas de vida diferentes, costumbres y creencias
distintas y tradiciones marcadamente desiguales. El docente añadió que
hoy en día hay cuatro modelos de masculinidad. Uno de ellos lo
constituyen los hombres que siguen mirando hacia otro lado, como si
nada hubiera cambiado. Son hombres a los que les incomoda la violencia
machista, pero que siguen disfrutando de su situación de superioridad,
y que están a la espera de que la moda de la igualdad pase cuanto antes.
Un segundo modelo descrito por el ponente lo forman los machistas, los
violentos, que están en todas las clases sociales. Suelen votar a
partidos ultraconservadores y dicen actuar en defensa de la familia y
del orden natural de las cosas. Son además contrarios al aborto y a los
derechos de los homosexuales.
El tercer modelo lo componen aquellos que no se oponen al derecho a la
equidad y se han puesto por tanto manos a la obra. Van tejiendo, no sin
conflictos, otras formas de cohabitar con las mujeres, y se
corresponden sin lugar a dudas con los nuevos modelos occidentales.
Por último, Carlos Lomas habló de una minoría de hombres que no sólo
acepta la igualdad, sino que colaboran en las investigaciones de género
y en programas de coeducación. Se trata de un colectivo de hombres
surgidos de un modelo anglosajón que posteriormente se ha trasladado al
mundo hispano.
