Los niños hiperactivos no diagnosticados son propensos a la drogadicción y la violencia
Sergio Hernández explicó que el TDAH se diagnostica de forma propicia
en niños con edades comprendidas entre 6-7 años, en el marco del curso
‘Transtorno por Déficit de Atención por Hiperactividad’ de la
Universidad de Verano de Adeje.
El experto detalló que se trata de niños con un exceso de actividad
motora, muy impulsivos y con dificultades extremas para concentrarse en
una tarea. Dirigiéndose a los padres insistió en que “basta con ver si
el niño es capaz de centrarse en las actividades escolares, de
permanecer sentado en una silla y si interrumpe las conversaciones de
los mayores”.
Pero la dificultad del TDAH radica en la ausencia de un marcador
biológico, aunque se trata de un trastorno de factor genético “que se
transmite de padres a hijos en un 50 por ciento”. Continuó exponiendo
que “son niños sin déficit intelectual a los que se les diagnostica por
exclusión de patologías”.
Definió el TDAH como una “realidad poliédrica” desde el punto de vista
diagnóstico y terapéutico, y lamentó “tratarse de un trastorno sin
cura”.
A reglón seguido, comentó que “no hay ningún fármaco, ni apoyo
psicológico que lo cure definitivamente pero se pueden minimizar los
síntomas para que el niño lleve una vida normal” ya que en un 60% el
niño TDAH sigue siéndolo en su vida adulta y “si no le ponemos remedio
es candidato a la marginación social”.
Ahora mismo,dijo, “deben ser tratados estos disturbios para evitar el
fracaso escolar y la delincuencia juvenil”. Además, expuso de forma
taxativa que “el TDAH se genera por un trastorno del neurodesarrollo”
pero que “un ambiente familiar desestructurado incrementa la
sintomatología del trastorno generando un aumento proporcional en el
número de divorcios de parejas con hijos que padecen el Transtorno por
Déficit de Atención por Hiperactividad”. 