Muchos vestían ropas de bebé, payasos o divas de la farándula y
otros iban disfrazados de trabajadores de oficinista o funcionarios,
mientras caminan con sus orgullosos amos a venerar una imagen de San
Lázaro en la iglesia María Magdalena, en el barrio Monimbó de
Masaya.
"Es primera vez que lo traigo y lo hago porque se enfermó de un
virus, le pedimos a San Lázaro y sanó", dijo Ana Mora acariciando a su
pequeño perro "Tony" frente a la iglesia de Masaya, a unos 30
kilómetros de Managua.
Una larga fila de fieles católicos, que cargaban o guiaban a sus
perros, pasó por turnos ante la pequeña imagen del santo, al que se
considera protector de los animales.
"Lo trajimos para que no se enferme", dijo Nora Espinosa tras
señalar que pide por la protección de su mascota, un basset hound de
seis
meses que vestía con ropa deportiva.
El párroco de Monimbó, que dirige cada año la celebración
religiosa, recordó en su sermón a los fieles el pasaje del evangelio de
San
Lucas que habla de un hombre llamado Lázaro al que los perros le lamían
las llagas.
En el pequeño altar dedicado al santo los feligreses dejaron ofrendas en forma de dinero o velas para mostrar su gratitud.
"Siempre rogamos a San Lázaro que cuide a nuestros perritos y él
siempre nos responde", dijo Armando Castillo, que explicó que su
mascota podría haber muerto pero se salvó por un "milagro" del santo.
Tras la misa, las calles aledañas al templo de Monimbó estaban
abarrotadas de personas con sus perros, en un ambiente aderezado con
música, ventas de artesanías y comida, y donde se celebró un concurso
para premiar al can mejor vestido.
