Los inmigrantes ilegales que llegan a Canarias suponen una amenaza para el Reino Unido
Los inmigrantes ilegales que llegan a
Canarias desde el continente africano representan "una amenaza
potencial" para el Reino Unido, según un documento interno del
ministerio británico del Interior.
El documento, obtenido por la emisora BBC gracias a la ley sobre
libertad de información, indica que un número creciente de los que
llegan en cayucos al archipiélago proceden de países africanos de
habla inglesa y podrían tratar de entrar en Gran Bretaña.
A menos que se cierren todas esas vías de llegada a territorio
europeo, se corre el peligro de que intervengan mafias
especializadas en el tráfico de personas.
"Pese a que el impacto a corto plazo en el Reino Unido es mínimo,
están ocurriendo cosas que resultan preocupantes desde el punto de
vista de este país y que constituyen una amenaza potencial a medio o
largo plazo", advierte el documento.
En él se señala que conforme las rutas se han ido "desplazando
hacia el sur, éstas son más accesibles geográficamente a los países
anglófonos de la región como Gambia, Ghana, Nigeria, Sierra Leona y
Liberia, cuyas poblaciones tienen vínculos más estrechos con el
Reino Unido y que son ya en distintos grados fuentes de migraciones
irregulares a este país".
"Esa ruta (vía las Canarias) es más barata y rápida que otras
como la que va de Libia a Italia o la que utiliza el transporte
aéreo. Un número creciente de gambianos ha estado llegando a las
Canarias aunque muchos de ellos han sido repatriados gracias al
reciente acuerdo de cooperación entre España y Gambia", explica el
documento.
Y agrega: "La reciente llegada de cingaleses y paquistaníes
indica que traficantes que operan desde regiones más alejadas están
explorando también esa ruta. Ambos países (Sri Lanka y Pakistán) son
fuentes importantes de inmigración irregular al Reino Unido".
En el documento se hace referencia a una serie de incidentes
protagonizados por ciudadanos chinos que pretendían llegar al Reino
Unido por vía aérea desde Canarias y diversos países del África
Occidental, lo que para el ministerio británico del Interior resulta
igualmente preocupante. 